Consejos de BTT (Bici de Montaña)

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Siempre hay alguien que en algún momento puede querer empezar con el BTT. Para los que empiezan y también para los atletas que a lo practican este tipo de artículo es esencial. Hombres y mujeres, chicos y chicas, niños y niñas: no duden de vuestras capacidades, cojed la bici y emprended marcha. Sin embargo, hay varios consejos importantes que debes conocer antes de pedalear en BTT.

BTT – Emociones para todos los gustos

Frenado – Bajada – Subida – Cambios de velocidad

En primer lugar si necesitas aprender algunos conceptos básicos, lo que permite aprovechar de tu bici en los caminos rurales con total seguridad. Además, es posible realizar actividades sobre dos ruedas sin convertirse en una tormenta física. Lo importante es determinar el esfuerzo necesario y aprender a utilizar los cambios de velocidad, saber subir y bajar.

1. Frenar

Hay mucho que decir sobre cómo frenar, algunos incluso dicen que es bueno evitar utilizar el freno delantero, pero realmente el uso del freno debe hacerse siempre con conciencia, es decir: cuando frenas tu bici debes conocer las condiciones que predominen en la superficie, la situación de la bici con el suelo y saber lo que puede suceder durante un frenado.

¿Qué puede fallar en un frenado?

– Frenar la rueda trasera con demasiada fuerza

  • Si la bici está en una línea recta: la rueda trasera puede patinar y perder el equilibrio, que puede recuperarse a través de la disminución de la potencia del frenado para que la rueda cambie de dirección para retomar el curso.
  • Si la bici está haciendo una curva, la rueda trasera puede girar en sentido contrario al de la curva y, cuando esto pasa con grandes velocidades, el conductor acaba por caer… Al sentir que la rueda trasera resbala, alivia la potencia ejercida sobre el freno – una actitud preventiva, será frenar de una forma moderada en los pisos resbaladizos y con poca adherencia.

– Frenar con demasiada fuerza la rueda delantera

  • Si la bici circula en línea recta y en piso con una buena adherencia, la tendencia es lanzar el ciclista hacia delante de la rueda delantera. Pero, cuando el suelo no es muy adherente, la tendencia de la rueda es resbalar para uno de los lados – desequilibrando el ciclista. En ambos los casos, es necesario disminuir la potencia ejercida sobre el freno para recuperar el equilibrio.
  • Tal como la rueda trasera, la delantera también resbala hacia el sentido contrario de la curva. Cuando esto pasa inesperadamente, raramente el ciclista escapa al contacto con el suelo…

Entonces, recuerda que cuando frenas debes estar atento para lo que podrá ocurrir y para tomar la actitud correcta para evitar la caída. Más abajo presentamos una lista de algunos consejos que te pueden ayudar a decidir:

Consejos para los frenados

Al utilizar una bici por primera vez, prueba el freno con cuidado y siente su capacidad de frenado. Analiza siempre el suelo y la situación para que puedas frenar correctamente.

> En suelos duros y secos, divide el esfuerzo del frenado en 60% adelante y 40% atrás. En los otros tipos de piso iguala o invierte un poco la potencia aplicada, pero recuerda que el freno trasero solo no puede frenar la bici a tiempo en emergencias.

> En descenso, inclina tu cuerpo hacia tras al frenar intensamente, esto ayuda la bici a girar sobre la rueda delantera.

> No frenes al pasar sobre zanjas o irregularidades transversales, hazlo antes o después de pasar estos obstáculos.

> Conoce bien el freno trasero de tu bici, puedes utilizarlo para testar la adherencia al suelo por donde pasas. Si la rueda bloquea (y resbala) con poca fuerza en las manetas de freno, entonces es mejor que estés atento a los frenados más bruscos, donde la utilización de los frenos puede ser peligroso.

> Cuando la situación se vuelve peligrosa (lo que normalmente ocurre después de un frenado fuerte, o incluso después de haber recuperado el equilibrio después de soltar el freno), frena progresivamente y suelta el freno alternadamente, hasta que pares la bici. Evita los resbalos y las caídas.

> Si estas deciendo con barro o lama, mantiene los pies en los pedales y reparte el frenado por las dos ruedas con precaución.

> Si en un descenso y tiene que travesar un trozo de suelo resbaladizo, frena con cuidado después de pasar ese trozo – evita entrar en una zona resbaladiza frenando.

> Un suelo con mucho polvo puede ocultar piedras y huecos haciendo con que un posible frenado sea traicionero, tal como pequeñas piedras en cima del asfalto.

> El suelo firme bajo la floresta con o sin lluvia es muy traicionero y cuando tiene una cobertura verde de musgo, lo mejor es seguir por la vegetación que normalmente hay en el medio y en las orillas del camino.

> Cuando vas por un piso muy resbaladizo, a veces es mejor acelerar un poco y recuperar el equilibrio. Después, en una zona más seca o firme es más seguro para reducir la velocidad.

2. Los descensos

Los descensos son normalmente más asustadores que las subidas, ya que es posible atingir una buena velocidad en bici y perder el control en las curvas o ante determinados obstáculos en el suelo.

Las caídas en los descensos ocurren cuando se baja o muy rápido o muy despacio, en el primero caso porque no hay tiempo de reacción y en el segundo porque cualquier reacción se vuelve exagerada. Descensos largos cansan tanto cuanto las subidas, pero de una forma distinta – con sacudidas, vibraciones y frenados.

Consejos para los descensos


> En las carreteras no desciendas a menos que 10 km/h y mira el suelo que te está más cercano y el que está más lejos de ti (¡no mires la rueda!), así puedes planear mejor la descienda. Evita frenar sobre piedras sueltas y no te asustes con las sacudidas: basta mantener los brazos flexionados, utilizándolos como amortiguadores.

> Al hacer una curva pon el pedal del lado de dentro de la curva para arriba y apoya tu peso en el pedal que queda del lado de afuera, evitando que el pedal más bajo bata en el suelo. La idea es disminuir el centro de gravedad, dando una estabilidad más grande en la curva. Para más comodidad y control de la bici, levántate unos dos centímetros y apóyate en los muslos, cerrando las piernas e inclinando el cuerpo hacia atrás.

> En los caminos de tierra batida, lo mejor es que estés listo para apoyar ligeramente el pie en el suelo en casos de pequeños desequilibrios o pequeños resbalos.

> En los descensos muy escarpados inclina el cuerpo ligeramente hacia atrás.

Si no sientes seguridad suficiente para superar un obstáculo, como un pequeño barranco o irregularidades en el suelo, no sientas vergüenza en bajar de la bici.

¡Si no conoces el camino y el suelo, no lo juegues y ve despacio! 

3. Las Subidas

Las subidas son una condición obligatoria a superar para quien practica esta modalidad. Para bajar hay que, inevitablemente, subir. El secreto para subir es que te guste hacerlo. Te dejamos algunos consejos de como aprender a subir y, quizás, hasta de cómo empezar a gustarte hacerlo:

Consejos para las subidas 


> Empieza despacio y aumenta el ritmo progresivamente mientras subes y mientras te das cuenta de tu ritmo. Mucha velocidad y subidas inclinadas son cosas que no combinan, principalmente cuando la preparación física no es la mejor. En algunos casos (dependiendo del suelo) es necesario ir un poco más rápido pero lo mejor es no exagerar.

> Cuando empieces a subir, empieza también a respirar más profundamente. Inicialmente, tu cuerpo te dará una falsa sensación de fuerza y resistencia que termina en pocas pedaladas. Esto hace que quedes progresivamente más jadeante (y odies la subida).

> Adecua tu respiración a las pedaladas. ¡Así, no se te olvida respirar lo suficiente! También puedes hacer la inspiración y expiración en dos turnos: cuando la pierna derecha pedalea, hace media inspiración haciendo una pequeñísima parada y cuando la pierna izquierda comienza a pedalear, empieza la segunda parte de la inspiración, utilizando el mismo esquema para la expiración.

> Además del factor físico, hay aún el factor del piso: para subir una carretera larga y asfaltada no es necesario más do que alguna fuerza y perseverancia. Pero cuando existen piedras, huecos y otros imprevistos se vuelve más complicado aguantar la subida, sin que eso te enerve.

– Piso con muchas piedras sueltas: El mejor método es subir sentado, con bastantes pedaladas – en una marcha leve y con una velocidad superior a 6 km/h (una persona a pie camina, calmadamente, a 4 km/h), de esta forma, logramos siempre alguna tracción, lo que posibilita vencer este tipo de obstáculo pero esto exige algún aliento, dependiendo de tu «performance técnica» y de tu condición física.

– Suelo con algunas piedras sueltas: En esta situación no es necesario subir tan rápido como en la situación arriba, basta estar atento y desviarte de las piedras más grandes.

– En suelo resbaladizo: Este tipo de suelo exige la misma técnica descrita para el tipo de suelo con muchas piedras, principalmente si hay una camada de lama. Si no hay lama y la rueda de la bici está en buenas condiciones quizás sea posible subir con menos velocidad. Consejo: Caso haya hierbas en la berma o en el medio de la vía, utiliza esta parte, ya que hay más adherencia.

– Subidas con grande inclinación: En este tipo de vía lo difícil es mantener la rueda delantera en el suelo. Si este es duro y de grande adherencia, quizás permita pedalear en pie, lo que soluciona el problema y aún mejora la performance, pero cuando a adherencia es baja, esta solución no funciona, ya que la rueda trasera resbala, entonces es necesario subir sentado con el tórax inclinado sobre el manubrio.

– Pedalear de pie: Ni todos pueden pedalear de pie pero esta es una opción interesante para vencer rampas acentuadas. Mientras tanto, existen algunos detalles que se deben tener en cuenta:

Al pedalear de pie, aumentamos ligeramente el esfuerzo físico, pero logramos mantener más tiempo ese esfuerzo. Pero ojo, si tu condición física no esta buena, disminuí el esfuerzo al pedalear de pie. Una forma de monitorizar esto es ver si la velocidad al menos se mantiene antes y después de pedalear de pie.

Cuidado con las piedras sueltas, porque pedalear de pie y pasar por cima de una con la rueda trasera puede causar una caída aparatosa.

4. Marchas

Infelizmente el sistema de marchas de las bicis de montaña es un poco complicado. Sin embargo, con el aparecimiento de las marchas indexadas y de mostradores junto a las palancas, es posible cambiarlas con precisión y rapidez.

Tal como en los coches, para las situaciones de esfuerzo utilizamos as marchas «bajas» y para las velocidades «altas». Pero con los coches tú utilizas una única palanca para seleccionar las marchas, mientras que en la bici hay dos palancas, donde tienes que elegir cuales las marchas a utilizar delante y detrás, para obtener la combinación deseada.

Las bicis de montaña tienen 3 marchas delante junto a los pedales y hasta 9 engranajes junto a la rueda trasera. Así obtenemos de 15 e 27 marchas.

Pero… ¿para qué tantas «marchas»?

Podríamos disertar sobre mecánica y todo más, pero esto sería demasiado exhaustivo para los objetivos de una simple iniciación, entonces vamos al básico. Supongamos que para mantener una determinada velocidad, «giramos» los pedales demasiado despacio, es necesario hacer más fuerza, esforzando los tendones y los músculos. Si, por otra parte, giramos los pedales demasiado rápido, se verifica un gasto excesivo de energía y desgaste de las articulaciones.

¿Cómo elegir las marchas?

Las «marchas» deben ser escogidas según una regla simple: cambiar la velocidad girando los pedales sin aplicar fuerza. Un cambio silencioso indica que lo has hecho en el momento justo. Si hace ruido, ¡ojo!: tu cadena puede romperse.

El momento más crítico es cuando es necesario hacer una «reducción» antes de una subida. Para no forzar a cadena, esta operación debe hacerse suavemente. Si no tienes tempo, lo mejor es parar, salir de la da bici y cambiar la marcha girando los pedales con la mano y levantando la rueda trasera.

Utilización básica de las Marchas

La manera más simple de utilizar las marchas es la siguiente: 

Cambiador de velocidades (Delantero) 

Utiliza el cambiador de velocidades pequeño (nº 1) para subidas complicadas.

Utiliza el cambiador de velocidades medio (nº 2) para planos y subidas leves.

Utiliza el cambiador de velocidades grande (nº 3) para planos rápidos e descenso. 

Cambiador de velocidades (Trasero) 

Utiliza el cambiador de velocidades más pequeño para los descensos. 

Utiliza el cambiador de velocidades más grande para las subidas.

Elige los cambiadores de velocidades del medio en las situaciones intermedias. 

No combines los cambiadores de velocidades traseros grandes (buenos para subidas) con delanteros (buenos para descensos).

Para pequeñas alteraciones en el esfuerzo, cambia el cambiador de velocidades trasero, antes de cambiar el delantero.

Atención: para evitar un desgaste prematuro del conjunto (cadena y engranajes) o incluso el rompimiento de la cadena, no combines los cambiadores de velocidades delanteros grandes con los traseros grandes (la cadena quedará demasiado estirada) o el cambiador de velocidades delantero más pequeño con el trasero más pequeño (la cadena puede saltar y prenderse en la bici).

La combinación entre cambiadores de velocidades traseros y delanteros es una cuestión de «sentir» la bici.

En las grandes subidas, el obvio es elegir el cambiador de velocidades delantero más pequeño y el trasero más grande (el resultado es tener que girar mucho los pedales para andar muy poco…)

La situación inversa, una descienda acentuada, implica el uso del cambiador de velocidades delantero más grande y el trasero más pequeño. Las otras combinaciones intermedias permiten obtener marchas intermedias, desde que se eviten las situaciones ilógicas descritas anteriormente. 

¡Ponte en marcha!

Referencias:

n/d, Dicas BTT, 16 de junio de 2010, adaptación de la versión original.

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